De rumor y lejanía
escuché ese trino grave
y su visión fue la clave
legendaria en mi osadía.
Lugares desconocidos
siempre quise visitar
aunque estos puedan estar
en un confín escondidos.
Y aguzando mis sentidos
cuando ayahuasca bebía
la voz de la Amazonía
cual flecha que deja el arco
me llegó dentro de un marco
de rumor y lejanía.
Por el poder del brebaje
en la noche tormentosa
vi a un ave majestuosa
posada sobre el ramaje.
Pude entender su mensaje
antes que el efecto acabe
en ese instante fui un ave
con el trino por idioma
y del ave de la loma
escuché ese trino grave.
Días después en la cresta
de la ola, del gran río
el Amazonas bravío
me internaba a su floresta.
De vegetación enhiesta
un nativo era la llave
remando sin ruido y suave
en compañía del yagua
vi el misterio de la Omagua
y su visión fue la clave.
Supe que la capibara
no huye si no es perseguida,
vi la lumbre de la vida
y de la muerte, la cara.
Desperté en la selva clara
y dormí en la jungla umbría,
cuando escribo poesía
me transporto a ese horizonte
y es la vivencia en su monte
legendaria en mi osadía.
* planta de Luis Gómez
(Controversia Imaginaria p. 39)
© 2005 Luis Bárcena Giménez
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